Hacer el amor es tarea de toda la vida.
Hacer el amor es jugar y cerrar las heridas.
De las almas que se hayan sumidas
en hondos abismos de desolación.

Hacer el amor es cruzar las cerradas fronteras.
Hacer el amor es derribar milenarias barreras
que a la tierra entera la han vuelto en prisión.

No podemos seguir indiferentes
cuando un tercio del mundo se nos muere,
los ancianos, los niños, las mujeres,
y millones de seres inocentes.

No podemos mirar con apatía
que por treinta dineros nuevamente
se crucifique ahora un continente
que nació para el sol y la alegría.

Hacer el amor es luchar por cambiar un destino.
Hacer el amor es abrirnos a nuevos caminos.
Transformarnos en los peregrinos
que anuncian al mundo la nueva creación.

Hacer el amor es unir compasión, nuestras fuerzas.
Hacer el amor es ganarnos de nuevo la tierra
para hacer en lugar de la guerra, la liberación.
El llamado es a todos nosotros, creyentes o de múltiples caminos.

Obispo Federico Pagura
Poema del libro Alborada de Esperanza, libro escrito en el 2013